Nuestros amigos de See México nos invitaron a subir el Iztaccíhuatl con ellos. Así que salí de la comodidad de mi hogar en Monterrey temprano en la mañana del viernes con la intención de alcanzar el tercer punto de mayor altura en el país. Me sentía un poco dudoso por las tormentas de temporada y mi falta de experiencia en la alta montaña. Pero no me iba a perder esta oportunidad. Al final, aprendí varias cosas que no me imaginaba de subir el Iztaccíhuatl. Les cuento mis mayores puntos a considerar para que sepan a que se enfrentan y entrenen con consciencia.

  1. La Volatilidad del Clima

Una tormenta nos dió la bienvenida al Parque Nacional Izta-Popo. Casi no podíamos ver los volcanes entre tantas nubes. Esto suele significar que el clima será volátil. Si el pronóstico meteorológico del fin de semana se mantenía, podría presentar un riesgo para los montañistas que, como nosotros, aspiraban a llegar a la cumbre del Izta. Sin embargo, nos determinamos a llevar la excursión hasta donde fuera posible.

A todos nos tomó por sorpresa levantarnos a media noche para ver el cielo despejado y una imagen clara de la mujer dormida vestida de blanco. Por suerte el buen clima nos acompañó durante todo nuestro recorrido, con todo y que era época de lluvias. Pero siempre hay que ir considerando que por cuestiones climáticas puede no ser posible llegar a la cima. Programa tu viaje para un clima favorable. Se atento a las condiciones de tu ascenso y recuerda que la montaña tiene la última palabra.

 

  1. Elevación

Mientras preparábamos nuestra partida, un ligero dolor de cabeza me recordó de la altura con la que llevamos a cabo nuestro cometido. No conocía aún los efectos que la elevación tendría en mi cuerpo durante el ascenso y había que empezar a movernos.

El Iztaccíhuatl es una montaña diferente a las que tenemos en el norte del país y por lo tanto, exige otro estilo de destreza. Mi vida diaria se desenvuelve a 500 metros sobre el nivel del mar en el área metropolitana de Monterrey así que los efectos de la falta de oxígeno fueron evidentes. La ligereza del aire afecta el desempeño físico y mental, y ultimadamente define el ritmo de la excursión. Sin embargo, los entrenamientos de altura disponibles en las sierras del norte del país, en donde se puede llegar hasta los 3,700 metros, son definitivamente una buena preparación para la alta montaña.

Comunica a tus guías cualquier malestar que se presente.

 

  1. La Distancia

El camino hacia la cumbre es un empuje largo de 7 kilómetros de pendiente oscilante, con múltiples ascensos y descensos en distintos puntos de altura. Pero no hay que temer. Los guías se refieren al Izta como “la montaña que te da tregua”, pues después de los grandes esfuerzos ascendentes siempre se encuentra alivio en un descenso.

No olvides que la cumbre es el punto medio de la excursión, la responsabilidad de tus guías no es llevarte hacia ella, si no de regreso a casa.

 

  1. La Ruta

Es común empezar a encumbrar el Iztaccíhuatl desde La Joya, hacia un refugio a media montaña llamado “El Refugio de los Cien”. La llegada a éste, es un ascenso continuo que pasa por cuatro puertos o “portillos” que cruzan la arista de la montaña. Eventualmente se cruza al otro lado de la montaña y se percibe un cambio repentino en el clima. Es entonces que podemos empezar a ver hielo. Llegando al refugio, también conocido como “La Lata” nos pusimos los crampones y adecuamos nuestra vestimenta. Era bastante evidente que la cobertura de nieve, hielo y viento aumentaría drásticamente.

Después la pendiente disminuye, permitiendo que recuperes el ritmo, y aprecies el resto de la ruta a través de la inmensidad del Glaciar de Ayoloco. Es un buen lugar para detenerse brevemente y recuperar el aliento, hidratarse, consumir alimentos de marcha o hacer ajustes necesarios en tu equipo.

En seguida descendimos hacia el glaciar, antes de nuestra aproximación al pecho de la mujer dormida. A lo lejos damos un vistazo a la Ciudad de México, en dirección a la corriente de hielo del glaciar. Después de cruzar el glaciar nuestro camino continua por un paso angosto a lo largo de la arista de la montaña tras el cual abordamos los últimos y más emocionantes 100 metros verticales hasta el punto de mayor altura del volcán.

 

  1. El Frío

Considera que durante la mayor parte del año el Iztaccíhuatl se encuentra completa o parcialmente cubierto de nieve y hielo, planifica tu vestimenta y equipo técnico requerido. ¡Todo lo impermeable es amigo!

  1. El Impacto en el Medio Ambiente

Hay que considerar el lado del impacto humano en la flora y fauna así como nuestra responsabilidad en el retroceso de los glaciares. Un montañista responsable no solo no tira basura sino que recoge la que ve en el camino. Sigue los principios de no dejar rastro. Contribuye al cuidado y restauración de las áreas que nos ofrecen estas oportunidades.

Al considerarlo todo, el Parque Nacional Izta-Popo es sin duda uno de los lugares más espectaculares de México. Sus volcanes han visto nacer incontables generaciones de montañistas mexicanos.

Haz este viaje con See México.

 

Viajografía y fotos: Isaac López

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