Diciembre fue un año de frío para el norte del país, y en más de una ocasión, grandes extensiones de la Sierra Madre Oriental presenciaron la caída de nieve. Un par de semanas después de la última nevada en la Sierra de Arteaga, un grupo selecto de montañas se mantenía vestido de blanco. Con poca demora y mucho entusiasmo, acordamos visitar al Cerro de la Marta por la accesibilidad del nivel técnico de sus rutas.

La primera sorpresa fue el sentimiento del lugar. En contra de nuestras expectativas, formadas al ver la cara norte de la montaña envuelta por la nieve, iniciamos el camino a 11°C y bajo buen cielo. A pie de montaña, ligeras corrientes de agua indican el derretimiento del hielo bajo el sol, y la cercanía de los primeros tramos blancos del sendero. Hace apenas un par de meses, los colores otoñales se apoderaron de las faldas del Cerro de la Marta, en un escenario amarillo con verde que ahora revelaba las cortezas blancas de los árboles.

Desde la altura se observa Mesa de las Tablas, una de las localidades con mayor ecoturismo en Coahuila, un lugar donde se llevan a cabo carreras sobre ruedas en la pendiente de las montañas y puedes jugar golf en un resort de lujo. Tras el acercamiento por un sendero boscoso, llegamos a secciones del Cerro de la Marta completamente cubiertas de hielo hasta la altura de los tobillos. Por primera vez fue visible el último tramo vertical de la unión entre La Marta y su vecino, el Cerro del Morro.

“Oye bro, ¿y qué plan tienen para el chorreadero?”. El chorreadero de piedras marca los últimos y más pesados 100 metros de ascenso hasta el hombro de La Marta. Es un tramo de gran inclinación con piedras flojas en el que es divertido llevar el conteo de las caídas del grupo. Realmente no había un plan. La nieve escondió el camino formado por el paso de montañistas, por lo que solamente tras las señales en los troncos, así que emprendimos en línea recta hasta la cumbre, abriendo paso a través del hielo y con el uso casi permanente de más de dos extremidades.

Al terminar el paso por el chorreadero, llegamos al puerto de aire que se forma entre La Marta y el Morro. El Morro es la cumbre al este de la unión que corre a lo largo del filo de la sierra, entre la frontera entre Coahuila y Nuevo León. La llegada a la cima hizo mucho más evidente la división entre los dos estados, pues la cara de la montaña en el estado de Nuevo León no compartía la paleta de colores de invierno que nos acompañó durante el ascenso. Fue oportuno reposar un poco, disfrutando de las corrientes de aire caliente de la cumbre, antes de disponernos a iniciar nuestro descenso. Afortunadamente, apresuramos el camino al descubrir el potencial del hielo como resbaladero, y tras un par de caídas y estornudos, la aventura concluyó con éxito.

Ubicación e Indicaciones:

Se puede iniciar el ascenso al Cerro de la Marta y el Cerro del Morro desde las Cabañas de La Moneda, en la región de Mesa de las Tablas en Arteaga, Coahuila. A un par de kilómetros de Bosques de Monterreal. Procura consultar un lugar apropiado para el estacionamiento de tu vehículo con los encargados de La Moneda, y dejar aviso de los planes de tu excursión.

Ruta: https://www.wikiloc.com/hiking-trails/cerro-de-la-marta-sierra-de-arteaga-coah-12300881

Recomendaciones:

  • En época de otoño e invierno las temperaturas pueden llegar por debajo de los cero grados centígrados con lluvias intermitentes. Planea tu vestimenta y la protección de tu equipo de acuerdo a las condiciones climáticas.

  • La dificultad técnica de la ruta es baja; sin embargo, las distancias son largas y sin acceso a hidratación en ríos o lagos. Lleva suficiente bebida y alimento.

  • Preserva el ambiente, evita llevar envolturas plásticas y asegúrate de regresar tu basura (y la que te encuentres). No interfieras directamente con la vida silvestre del lugar.

  • Por tu seguridad, no olvides notificar el plan y el desarrollo de la expedición con tu familia y amigos. Lleva silbato o algún medio de comunicación entre el grupo.

  • Fotografía y comparte tu aventura con #walkingmexico.

Viajografía y fotos: Isaac López