Estábamos muy emocionadas por conocer el Centro Comunitario Quetzalcóatl Temachtiani, que ganó el primer lugar, categoría empresa, del Premio Turismo Sustentable “Montañas y Ciudades”. Iniciativa que la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y la Cooperación Alemana al Desarrollo (GIZ) lanzaron en 2017 junto con organizaciones civiles. Así que nos organizamos con Everardo, miembro del grupo, para que pasara por nosotros a Tepoztlán, temprano por la mañana de un sábado.

Nos dirigimos a lo que sabíamos que sería una experiencia diferente en Amatlán. El pequeño pueblo en Morelos, se distinguió en la antigüedad por su producción de papel elaborado con la corteza del árbol amate que se ofrendaba a los dioses. Pero lo más importante de la historia de Amatlán es que desde siempre se le ha considerado como un fuerte foco espiritual del México Prehispánico, pues se cree que vió nacer al supremo sacerdote Cé Acatl Topiltzin, mejor conocido como Quetzalcóatl.

Navegamos desmañanadas con Everardo a través de un camino de terracería con un escenario majestuoso; enmarcado por un conjunto de montañas entre las que destaca el Cerro de la Ventana, considerado como el guardián de Amatlán.

Estacionamos la camioneta y ya nos estaban esperando algunos miembros del centro para darnos la bienvenida. Como sabían que íbamos con el estómago vacío, nos invitaron directo a la cocina. Al entrar, nos dió mucho gusto ver a hombres preparando el desayuno. El Centro Quetzalcóatl se caracteriza por integrar la equidad de género en su filosofía de trabajo.

Se acercó Doña Agustina a ofrecernos un café de olla calientito, mientras Don Clemente y Manuel nos invitaron a hacer tortillas de comal. Fue una buena forma de romper el hielo. Nos contaron que los alimentos, además de ser una de las razones por las que los turistas regresan, no solo están hechos con mucho amor, sino que también se elaboran con productos orgánicos y locales. Acompañamos la plática con unos exquisitos tacos de guisado de champiñones y acelgas. Con la barriga llena y el corazón contento salimos del lugar para comenzar una cabalgata. Emprendimos el camino fascinadas de explorar las leyendas de este lugar.

Todas las entradas

El sendero era verde y tenía un olor peculiar a hierbas; el camino estaba empinado y en varias ocasiones sentía que me iba a caer, pero la burrita que me acompañaba sabía muy bien por donde pisar y nunca perdió el control. En cada paso del recorrido, acompañada de un guardián de la tradición oral, pude sentir la unión con el bosque y el contacto directo con la madre tierra. Se respiraba un ambiente de tranquilidad, seguridad y paz.

Nos dirigimos al sendero ecoturístico que nos llevó al famoso Oztocuanamiquian, donde hay dos piedras que se juntan. Es un lugar de encuentro, de dualidad: lo masculino y lo femenino. Ahí se llevan a cabo diversas ceremonias tradicionales, matrimonios, presentaciones de los niños a los elementos de la naturaleza y ofrendas. Es un portal que te lleva a otra dimensión. Múltiples líderes espirituales, como el Dalai Lama, han tenido la oportunidad de meditar y dejar un poco de su energía en este lugar.

Desde la vereda pudimos ver un manantial sagrado considerado por los locales como una fuente de agua milagrosa. Decidimos sentarnos cerca a descansar y a escuchar cómo corría el agua. Fue un momento perfecto para comer lo que habíamos preparado esa mañana y para dedicar unos minutos a disfrutar del entorno cerrando los ojos, meditar y sentir la conexión con la madre naturaleza.

Terminamos el recorrido en el mirador Tlamanco, lugar de las ofrendas, desde donde se admira el incomparable paisaje de Amatlán. Es un paisaje que parece vietnamita, pero que está tan sólo a dos horas de una de las urbes más grandes del Planeta. Aquí, se han encontrado pinturas rupestres y otros vestigios que han dado pie para entender el pasado.

De regreso a nuestro punto de partida nos ofrecieron café de olla y decidimos ver el atardecer en la terraza de las hermosas cabañas, que fueron construidas con materiales de la región y que además son amigables con el medio ambiente. Pudimos disfrutar del sorprendente escenario natural, que además tiene un magnetismo particular.

El ambiente olía a copal y a lo lejos se escuchaba el canto de un chamán que estaba por iniciar una ceremonia de Temazcal para despedir el día con la mejor energía. Este sitio cuenta además con médicos tradicionales que también ofrecen limpias y masajes, entre otros servicios tradicionales y espirituales.

Si vives en una gran ciudad con altos niveles de ruido y contaminación, venir a Amatlán te sanará. Es un lugar ideal para desconectarte o para aquellos viajeros que buscan un convivio más cercano con la naturaleza y la cultura ancestral del país.

Para conocer más sobre el Centro Comunitario Quetzalcóatl Temachtiani visiten su artículo aquí.

Servicios:

  • comida tradicional

  • espacios multiusos para talleres y conferencias

  • alberca

  • hospedaje en 2 modalidades: cabañas (8 habitaciones)

  • hostal para 40 personas

  • zona de campismo

  • baño tradicional de temazcal

  • senderismo

  • cabalgatas

  • paseos a caballo

  • talleres de artesanías

  • talleres de gastronomía

  • talleres de agricultura orgánica

  • eventos (boda, xv años, confirmaciones)

Certificaciones:

NORMA Oficial Mexicana NOM-09-TUR-2002

¿Cómo Llegar?

De la ciudad de México tomar la autopista a Cuernavaca, tomen en la desviación a Tepoztlán-Cuautla. Entren a Tepoztlán y sigan hacia la carretera libre a Yautepec. Pasando el campamento Camhomila den vuelta a la izquierda hacia Santo Domingo Ocotitlán. Dos kilómetros adelante hay que tomar la desviación a la derecha hacia Amatlán. Llegando al centro de Amatlán den vuelta a la derecha justo pasando la plaza cívica con monumento a Quetzalcóatl. Hay que pasar el monumento por detrás por la calle de Empedrador y luego seguir de frente en calle de terracería. Sigan de frente hasta llegar a una curva y llegarán al Centro. Pregunten por ‘Las Cabañas’ si se pierden. Así se les conoce en el pueblo.

Teléfono: 01 739 393 3020

Facebook: Ecoturismo Quetzalcóatl Temachtiani S.P.R De R.L.

Artículo y fotos: Fernanda Ramírez y Ale Villagrán de La Mano del Mono

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