Llegar a Cozumel fue una sensación diferente a otros lugares donde hemos estado. El hecho de aterrizar en una isla te da tranquilidad y desconexión de todo. Siempre habíamos considerado a Cozumel como un destino para extranjeros, pero la verdad es que es un paraíso que como mexicanos podríamos retomar. Una de las bondades principales de Cozumel es que es una isla pequeña y muy segura en la que puedes rentar un coche y explorar. Ya habíamos hecho un viaje en coche sobre el que puedes leer aquí. Pero esta vez, hicimos algo diferente.

Nos enteramos que el Fiesta Americana de Cozumel tiene un hotel que se llama The Explorean con un concepto muy aventurero. En Explorean, además de tener los alimentos incluídos (como en casi todos los hoteles en Cozumel), se incluyen actividades al aire libre. Así que muy fácilmente puedes hacer una reservación y relajarte mientras ellos se ocupan de organizar salidas de snorkeling, paseos en Jeep, paddle-board y kayak. Es una de las mejores maneras de aprovechar una vacación corta al máximo y dedicarte a jugar en el mar y la arena.

Día 1:

Volamos al aeropuerto de Cozumel y nos recogieron los del hotel. También se puede llegar en Ferry de Playa del Carmen. Vale la pena, si se puede, hacer la inversión para volar hasta Cozumel en vez de a Cancún. Les dará mucho más tiempo para disfrutar la vacación.

Lo primero que hicimos fue dejar las maletas en el hotel e inmediatamente nos recibieron con bebidas refrescantes y un barco listo para ir a conocer El Cielo, ubicado al sur de la isla, donde el horizonte parece una fusión entre el mar y las nubes y se forma un paisaje espectacular.

Cerca de ahí, hicimos snorkel en el arrecife de Cozumel que forma parte del segundo arrecife más grande del mundo – el Sistema Arrecifal Mesoamericano. La visibilidad es perfecta así que recomendamos mucho llevar cámara resistente al agua. De ahí zarpamos hacia El Cielo en dónde vimos una enorme cantidad de estrellas de mar que puedes ver desde el mismo barco por la poca profundidad del mar. Finalmente fuimos a un bajo en donde nadamos y pudimos jugar con el dron. Si tienes suerte también te pueden pasar mantarrayas mientras caminas sobre el banco de arena.

El staff del barco se encarga de llevar agua, comida y toallas así que nos despreocupamos por completo de eso y pudimos disfrutar mejor. También tienen todo el equipo necesario para snorkelear. De regreso al hotel tuvimos un atardecer distinto a cualquier otra zona turística en Quintana Roo. Estando en la zona oriente de la isla puedes ver el sol meterse en el horizonte del mar.

Llegamos a cenar delicioso, huaraches de arrachera, ensalada y vino. Sí es recomendable cenar ahí mismo ya que llegas cansado y la comida del hotel no te va a decepcionar. El chef siempre estuvo atento a nuestros gustos culinarios. En la noche disfrutamos del jacuzzi y más vino, la mejor forma de cerrar el día.

Día 2:

Al día siguiente nos despertamos temprano y pedimos unos deliciosos huevos Explorean con tostada, frijoles, huevo y salsa. También nos consentimos con un plato de waffles y pan francés. La actividad del día fue el paseo en Jeep en el que vas parando en lugares donde puedes tomar una michelada en la carretera, acostarte un rato en las playas que te encuentras en el camino o ir a conocer sitios turísticos como El Faro Celarain.

Pudimos darnos cuenta de los sitios que valen la pena en Cozumel pero nos hubiera gustado hacer un poco más de investigación para pasar más tiempo en alguna playa en vez de en los sitios turísticos comunes. Especialmente porque teniendo una isla completa para explorar, no vale la pena quedarse entre grupos grandes de personas. Recomendamos que hagan el recorrido a su propio ritmo.

Lo que entendimos es que la costa oriental, a partir del “Punta Sur Eco Beach Park” hasta la carretera transversal de Cozumel, está llena de playas vírgenes y algunos lugarcillos en donde pueden comprar cocos y margaritas.

En la tarde salimos en Kayak desde el hotel hacía otro punto de la isla en pleno atardecer, hasta que nos dio la noche. Habían más personas en nuestro recorrido pero no faltaba el espacio para disfrutar de la naturaleza en soledad. Eso aplica para todas las actividades de Explorean.  Depende de lo que les guste, hay que decirle a los guías que prefieren ir cerca o no tan cerca del grupo y ellos son muy flexibles. De regreso llegamos bastante cansadas a descansar para salir el día siguiente temprano hacia The Explorean Kohunlich.

La comida en el hotel nos sorprendió de lo buena. Nos tocó un día en el que habían hecho cochinita pibil y fue de las mejores de nuestra vida.

Los cuartos están muy bien, entre la selva pero cerca del área principal. Te sientes con mucha privacidad y dan ganas de salir al balcón a leer un libro. La regaderas son nuevas y muy modernas.

Día 3:

Salimos temprano para agarrar el ferry de las 8 am con rumbo a Playa del Carmen. Casi todos los ferrys cuestan lo mismo y tienen la misma calidad. Hay que ponerse vivos para agarrar buen lugar, si pueden al aire libre, para no marearse. Llegamos alrededor de las 8:40 a abordar el ADO que nos llevaría a Bacalar. También pueden encontrar transporte al Aeropuerto de Cancún desde ahí.

Lo mejor de nuestra experiencia en el Explorean de Cozumel fueron las actividades. Especialmente las marítimas. El mar turquesa del caribe y la arena blanca nunca fallan para hacerte sentir en el paraíso.

Viajografía y fotos: Ana Paula Álvarez y Mariana Courtney