Nuestra segunda experiencia de The Explorean fue en Kohunlich, Quintana Roo. Como les habíamos platicado Explorean es un hotel del Fiesta Americana con un nuevo concepto: incluir actividades al aire libre para sus huéspedes. En tu reservación te darán varias opciones de excursiones en bici, kayak, rappel o caminando para que salgas a conocer el lugar, hagas un poco de ejercicio, y disfrutes tu estancia al máximo. Recomendamos mucho el Explorean para gente que quiera empezar a hacer deportes de exteriores de la manera más sencilla y agradable.

Kohunlich es mejor conocido por el sitio arqueológico del mismo nombre. Está dentro de la Reserva de la Biósfera de Calakmul a más o menos 1 hora de Bacalar. El hotel ha estado ahí desde hace más de 15 años y por eso tiene un espacio privilegiado entre la jungla. Es eso justamente lo que hace la experiencia en Kohunlich muy diferente a la del Explorean de Cozumel – te sientes retirado del mundo. No hay señal de celular y sólo hay internet en el lobby. Otra diferencia es que en el Explorean de Kohunlich hay más turismo nacional y en el de Coezumel es internacional.

Día 1:

Cuando llegamos se llevaron las maletas al cuarto y nos quedamos a comer en el edificio principal. Los fines de semana hacen parrilladas así que pudimos escoger entre camarones, carne y varias guarniciones. Inmediatamente nos dimos cuenta que el Explorean de Kohunlich es un espacio popular entre familias y grupos que vienen a disfrutar de unos días fuera de la ciudad. Los cuartos están ubicados en distintos núcleos así que puede estar el hotel lleno pero no ves a la gente a menos que estés en el área del restaurante y la alberca. Cada cuarto es una cabaña con una terraza con hamaca y sillones, muy agusto.

Nuestra primera actividad fue el kayak nocturno de Chakanbakán. Llegando a la laguna pudimos ver que era un lugar mágico. El grupo que venía con nosotros era bastante grande y se dio un pequeño curso de kayak para los principiantes. Mientras tanto nosotras tomábamos fotos de los alucinantes Sauces Llorones a la orilla del agua. Salimos antes que el resto del grupo y, a nuestra petición, fuimos a explorar por nuestra cuenta.

Entre los sauces con musgo español, los lirios y el reflejo del agua, fue uno de los mejores atardeceres que nos han tocado ver y documentar. Conforme vas remando se va metiendo el sol y vas escuchando todo tipo de sonidos entre movimiento de plantas, el agua y los animales, es un excelente momento para estar en silencio.  Poco a poco van saliendo las estrellas y se convierte en otro espectáculo.

Al anochecer nos reunimos con el grupo y escuchamos al guía platicar sobre las constelaciones. De vuelta a la orilla tenían una sorpresa muy bonita para nosotros. No les platicaremos para no arruinárselas.

Llegamos al hotel agotadas. Veníamos desde Playa del Carmen y fue un largo día. Aprendimos que aunque queramos hacer todo, hay que espaciar las actividades dejando tiempo para disfrutar y descansar. Para eso son las vacaciones. También aprendimos que aunque salgas en un grupo grande a hacer una actividad en la naturaleza, si quieres estar solo, se puede. Sólo hay que platicar con los guías y que te ayuden a ver cómo.

Día 2:

Al día siguiente no nos podíamos ni mover, llevábamos 4 días de actividad intensa así que nos quedamos en el hotel aprovechando que fue un día lluvioso y no era la mejor opción para ir a conocer Bacalar. Así que optamos por descansar en la mañana y visitar el sitio arqueológico de Kohunlich en la tardecita. Fue lo mejor que pudimos hacer. A veces es una excelente opción quedarse a no hacer nada más que disfrutar de tu cuarto y la alberca en medio de la jungla. Nos dio tiempo de hacer un poco de yoga y echarnos una siesta, totalmente necesario.

En la tarde fuimos a explorar la zona arqueológica de Kohunlich. El clima ayudó mucho, nos tocó sin sol y mucho viento lo cual nos tenía hipnotizadas con el sonido que empezaron a crear las palmeras y árboles que rodean las pirámides en este espacio. Esta zona arqueológica es realmente especial, se siente esa vibra desde que llegas y es un poco inexplicable. Vale mucho la pena ir y conocer su historia misteriosa.

Día 3:

El último día nos llevaron a conocer Xul-Ha o “los rápidos” de Bacalar. Una vez más nos subimos a los kayaks y de nuevo salimos antes que el grupo para tomar fotos con el Drone.

Conforme vas remando en el canal que se forma hasta el sur de la laguna, no puedes creer los colores del agua y las formas tan extrañas de piedras donde vas cruzando. Nos quedamos en el muelle de un balneario que se llama “los rápidos” o Lagoon Club.

La experiencia fue impactante, la corriente te jala por un canal de agua de distintos tonos de turquesa entre estromatolitos blancos y manglares. Volando el drone nos dimos cuenta realmente de donde estábamos, esta es una zona de Bacalar donde poca gente va así que esta super tranquilo a comparación de donde están los balnearios más al norte. Hay algunos hotelitos donde puedes hospedarte o solo pasar el día. Regresamos kayakeado muy felices de la deliciosa experiencia.

Finalmente terminamos nuestra estancia en The Explorean. Saliendo de Bacalar pasamos tiempo en la alberca, comimos y nos fuimos al cuarto a bañar para salir al aeropuerto de Chetumal para volar a la Ciudad de México. Vivimos la experiencia del Explorean de Cozumel y Kohunlich en tan sólo 4 días y sentimos que nos fuimos una semana. Cambia mucho la vacación cuando estás activo y con mil cosas que hacer, cansa, pero lo vale 100%.

Regresamos a México con mucho que contar y compartir.

Viajografía y fotos: Ana Paula Álvarez y Mariana Courtney