El enorme estado de Sonora no es de los primeros lugares que emergen en la conversación sobre los destinos turísticos en México. Por eso nos decidimos a encontrar las bellezas naturales que ofrece. Con más de 179 kilómetros cuadrados de territorio y 816 km de costa, sabíamos que había mucho potencial. Pero nuestro Road Trip de 4 días definitivamente superó nuestras expectativas.

Día 1

Aterrizamos en Hermosillo, ya de noche, después de un vuelo de alrededor de 3 horas desde la Ciudad de México. Fuimos directo a comer el manjar típico de la región: unos buenos cortes de carne en el Mochomos, originario de Sonora. Debemos decir que hacen honor a la fama que tiene Sonora.

Día 2

A la mañana siguiente pasó por nosotros al hotel nuestro guía en su camioneta, salimos alrededor de las 7:00 am de Hermosillo rumbo a Punta Chueca, uno de los pocos municipios donde vive la comunidad Comcáac, también conocida como Seri. En medio de paisajes desérticos llegamos a esta pequeña comunidad pesquera, donde abordamos una lancha para cruzar a Isla Tiburón.

Tiburón es la isla más grande del país con una superficie mayor a la de la Ciudad de México y con la magia de ser un paraíso aislado, conservado y protegido por los Comcáac. Al llegar a la isla, nos sorprendimos de lo inmensa que se ve. Desembarcamos en una pequeña playa que separa al mar de Cortés de unos espectaculares manglares que fungen como fortaleza para la isla.

Ahí nos recibieron miembros de la comunidad que nos explicaron que éste es un lugar sagrado para su gente debido a que aquí han muerto cientos de personas en distintas batallas. Entonces formamos un círculo y la líder del grupo empezó a cantar unos versos de bienvenida mientras cubría a cada uno de los visitantes con el humo de un sahumerio en señal de purificación, pasándolas alrededor de cada uno.

Después de la bienvenida, hicimos un paseo en kayaks recorriendo los manglares repletos de garzas.

Al finalizar los kayaks convivimos con los Comcáac, quienes nos pintaron la cara a su estilo tradicional y jugamos un divertido juego hecho a base de conchas de mar y varas de madera. Nos despedimos con una oración, emprendiendo el regreso a tierra firme desde donde nos dirigimos a Bahía de Kino a comer mariscos.

Cerramos el día en el pueblo mágico Magdalena de Kino. Visitamos la tumba del Padre Kino, jesuita fundador de decenas de misiones en el estado de Sonora y personaje histórico de la región. Fue el único evangelizador en establecer misiones en la zona del desierto de Sonora. Y nuevamente a dormirnos temprano para aprovechar el siguiente día.

Día 3

Amanecimos a las 6:00 am y emprendimos rumbo al Gran Desierto de Altar, pasando por plantaciones de manzanas en medio del paisaje desértico. Llegamos, después de 4 horas, al centro de visitantes de la Reserva de la Biosfera del Pinacate y el Gran Desierto de Altar. Ahí pagamos la entrada y nos alistamos para caminar hacia las dunas.

Después de caminar un par de kilómetros llegamos a la zona de inmensas dunas que se ven iguales que las fotos del desierto de Sahara. No podíamos creer que estábamos en México y asombrados, seguimos subiendo con dificultad hasta el punto más alto de las dunas desde donde se puede ver el Mar de Cortez de un lado, la Sierra Blanca del otro y el Pinacate en el fondo.

Corrimos por las dunas que llegan a medir 200 metros. Después de un par de horas, ya con algo de calor, regresamos al centro de visitantes para entrar a la otra sección de esta reserva patrimonio de la humanidad, El Pinacate.

Las dunas de arena quedaron atrás, estábamos rodeados de saguaros, palo verdes y mezquites, una vegetación más cómo lo que imaginamos cuando hablamos del desierto. Pasamos otra caseta del parque nacional en donde dimos aviso de nuestra visita así como de nuestro intención de acampar.

Nos adentramos en caminos de terracería en medio del desierto para llegar a uno de los cráteres dentro del Pinacate, El Elegante. Nombrado así por su casi perfecta forma circular. Con un diámetro de más de un kilómetro y medio y cientos de metros de profundidad, El Elegante es un espectáculo único, que a diferencia de lo que pensaríamos, no fue causado por un meteorito sino por una explosión volcánica. Recorrimos una parte del perímetro del cráter, maravillados, como en un escenario marciano. Luego emprendimos el camino de terracería hacia el Tecolote, el lugar donde íbamos a acampar.

Montamos nuestro campamento, cenamos algo ligero y nos acostamos temprano en medio de un cielo negro repleto de estrellas .

Día 4

Nos levantamos al alba para subir el Cerro Kino, un pequeño monte desde donde pudimos apreciar el amanecer y de nuevo encontrarnos con una vista espectacular propia de una película extraterrestre. Con ganas de conocer el siguiente cráter emprendimos el camino de cuarenta minutos en coche para llegar a El Colorado. A diferencia de El Elegante, este no es perfectamente simétrico si no que tiene una orilla más alta que la otra y está rodeado de un terreno increíblemente corrugado. Sin duda no podemos decir cuál de los cráteres es más impresionante.

Nos dispusimos a recorrer la orilla del cráter, admirando el paisaje en el que no había nada ni nadie más que nosotros. Su color y relieve nos recordaron a las imágenes que enviaba el “Curiosity” de la NASA desde Marte. De hecho, la NASA envío en febrero de 1970 a la tripulación de la Misión Apolo 14 a realizar un entrenamiento intensivo en el Pinacate para su posterior viaje a la Luna, debido a que el territorio sería parecido lo que los astronautas encontrarían.

Con este magnífico escenario terminamos nuestra visita y a la salida vimos un halcón cola roja que parecía despedirnos.

Emprendimos camino hacia Caborca, a donde llegamos después de 3 horas de recorrido por una carretera que bordea la frontera con Arizona y posteriormente se dirige hacia el sur. En Caborca, nos adentramos en un rancho donde se encuentra la desconocida zona arqueológica de la Proveedora. Este es un lugar donde los antiguos pobladores tallaron cientos de grabados en las piedras de una ladera, mejor conocidos como petrograbados. Con distintas formas, algunas fáciles de entender y otras no, comprendimos que las culturas sonorenses tienen miles de años y son un legado más de nuestro país.

Cerramos el viaje disfrutando de otra carne asada en Caborca para dirigirnos al aeropuerto de Hermosillo donde terminó este espectacular viaje a Sonora, un destino del más allá.

Para hacer este viaje contacten a Eric de Taruktours.info

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