Entre las selvas y los manglares, en la ruta de los cenotes, se esconde una pequeña población de madereros llamada Solferino. De sus tierras brotan centenares de árboles diversos que le brindan una energía mística al lugar. Han surgido mitos y leyendas alrededor de estos grandes seres. El árbol milenario, centro del pueblo de Solferino, posee propiedades curativas. Un abrazo a este gran árbol equilibra las energías corporales con las naturales, asentando la positiva y extrayendo la negativa. A raíz de sus poderes José recuperó la vista, Horacio volvió a caminar, y nosotros conocimos a Chucho.

Jesús es un hombre de treinta y tantos años, que hace dos años que visitaba el árbol cada día esperando su milagro. Era mudo y no escuchaba, pero a través de la esperanza de su mirada nos comunicó su historia. No se necesitaron palabras, fue suficiente sentarnos sobre las inmensas raíces y compartir una naranja. Sobre la tierra escribió: “Algún día Pachamama me regresará la voz”.

Partimos de la sombra de aquel extraordinario árbol para integrarnos a la selva. Fueron dos noches las que compartimos con Chucho bajo la palapa que había construido sobre sus tierras. La agricultura no se practica tanto en esta zona, pero los árboles, que abrazan a la comunidad, les brindan, trabajo, magia y esperanza.

Recomendaciones:

Sólo puedes obtener recepción del celular si te paras debajo de alguno de los árboles gigantes.

Solferino está a 15 minutos de Holbox. Al entrar no hay cobro, sólo la petición de una propina.

Recomendamos parar antes o después de ir a  Holbox y tirarte de una liana.

Cómo llegar:

Se encuentra a 15 minutos del puerto de Chiquilá.

Que llevar:

Pantalones y mangas largas para evitar los piquetes de insectos, repelente de insectos, bloqueador, tenis para caminar en la selva, agua.